Amanecer desde Masada y visita a la Reserva Natural de Ein Gedi y el Mar Muerto

No hay otra experiencia en Israel como presenciar el amanecer desde la cima de Masada, una antigua fortificación con impresionantes vistas del Mar Muerto. Durante mi último día en Israel, subí la colina de 450m mientras salía el sol para observar uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza que he visto en mi vida.

No lejos de Masada, también visité la Reserva Natural de Ein Gedi, un oasis en el desierto de Judea y uno de los principales lugares de senderismo en Israel con impresionantes cascadas y paisajes, terminando el día con una de mis cosas por hacer en Israel: flotar y cubrirme de barro en el Mar Muerto, el punto más bajo de la Tierra.


Cómo visitar

 

Flotar en el Mar Muerto siempre había estado en mi lista de deseos. Cuando comencé a investigar cómo llegar allí desde Jerusalén, me di cuenta de que hay otras atracciones interesantes en el área cercana que podrían combinarse fácilmente en una visita de un día, por lo que decidí incluir Masada y la Reserva Natural de Ein Gedi.

Es posible llegar a Masada y al Mar Muerto en autobús desde Jerusalén; sin embargo, combinarlos y encajar la Reserva Natural de Ein Gedi puede ser bastante complicado y llevar mucho tiempo a menos que tengas un coche. Como solo me quedaba un día para visitar a los tres, decidí tomar el tour del amanecer a Masada, Ein Gedi y el Mar Muerto desde Jerusalén.

Originalmente solicité el tour normal que comenzaba más tarde en la mañana, ya que la idea de levantarme a las 3 de la mañana para una caminata de 1 hora en la oscuridad no me pareció demasiado atractiva. Sin embargo, me hicieron la reserva para la excursión de la salida del sol por error, lo cual creo que fue el último empujón que necesitaba, por lo que decidí mantener la excursión del amanecer. Fue la mejor decisión que pude haber tomado.

 

Masada

 

Mi visita comenzó alrededor de las 4 de la mañana desde el vestíbulo del Abraham Hostel. Definitivamente, despertarme tan temprano no es mi idea de unas vacaciones relajadas, pero quería aprovechar al máximo mi último día en Israel para disfrutar de esta experiencia única en la vida. El viaje en coche duró aproximadamente una hora y media y llegamos a la base de Masada justo antes del amanecer.

Comencé el ascenso con la esperanza de estar en la cima antes de que saliera el sol; sin embargo, pronto me di cuenta de que la escalada no sería una tarea fácil. La diferencia de altitud entre la parte inferior de la ruta y la parte superior es de 350 metros. Hay unos 700 escalones a lo largo de los dos kilómetros de camino sinuoso.

Si vas a visitar después de las 8 de la mañana, es posible ascender en teleférico y evitar la caminata, sin embargo, subir a pie es la única opción si deseas disfrutar del hermoso amanecer desde la cima.

 

Base de Masada con el Mar Muerto al fondo

 

La meseta de Masada se encuentra en la franja oriental del desierto de Judea, cerca de la costa del Mar Muerto, entre Ein Gedi y Sodoma. Es un bloque de montaña que se elevó y fue separado de la escarpa de la falla. La meseta, a 450 metros sobre el nivel del Mar Muerto, tiene aproximadamente 650 metros de largo y 300 metros de ancho.

La ubicación remota de Masada y sus defensas naturales fueron las ventajas que la transformaron en una fortaleza durante el período del Segundo Templo.

 

Masada justo antes del amanecer

 

Masada fue el último bastión de los luchadores por la libertad judía contra los romanos; su caída marcó la violenta destrucción del reino de Judea al final del período del Segundo Templo. Los trágicos eventos de los últimos días de los rebeldes en Masada lo convirtieron tanto en un icono cultural judío, como en un símbolo de la continua lucha de la humanidad por liberarse de la opresión.

Construida por Herodes, rey de Judea, Masada fue una fortaleza palaciega al estilo del antiguo oriente romano. Los campamentos, fortificaciones y rampas de asalto en su base constituyen el sistema de asedio romano antiguo más completo del mundo.

 

Vistas del Mar Muerto desde Masada

 

Cuando reservé el tour, pensé que tendríamos que escalar en completa oscuridad para ver el amanecer desde la cima. Sin embargo, llegarás a Masada unos minutos antes de que salga el sol, pero con suficiente luz para caminar sin ninguna dificultad.

No voy a mentir, caminar 2 km cuesta arriba a las 5 de la mañana antes de desayunar me hizo darme cuenta de lo poco en forma que estaba y resultó ser aún más difícil de lo que esperaba al principio, sin embargo, las vistas de la salida del sol mientras subes valieron la pena. 

Cuando finalmente llegué a la cima, el sol y las vistas estaban en su máximo esplendor, bañando el desierto de Judea y el Mar Muerto con todo tipo de tonalidades de rojo y naranja. No pude por menos que sentarme y descansar después de la escalada para disfrutar de las maravillosas vistas y la tranquilidad desde la cima de Masada.

 
 

Los visitantes de Masada en la antigüedad llegaron a la cumbre tal como lo hacemos hoy, desde el este. Después de subir a Masada por el sendero de la serpiente, también se dirigieron a la entrada sureste del palacio septentrional.

Aquí, llegaron a un complejo planificado que contenía dos edificios con una plaza de entrada entre ambos. Aunque hoy no quede mucho de este palacio, las habitaciones de los edificios estaban ricamente decoradas, algunas con pinturas murales.

Los excavadores, preguntándose sobre el propósito de estas habitaciones, llegaron a la conclusión de que esta era la plaza de entrada principal de los almacenes y del palacio septentrional, el cual contenía la sede del comandante de Masada.

Al estar en la entrada de la "sede del comandante", nos damos cuenta de que desde este punto uno podría controlar el tráfico de visitantes al palacio y supervisar la descarga de mercancías en la entrada a los almacenes.

 

Ruinas del palacio septentrional

 

Después de pasar un par de horas en la cima, lo cual fue tiempo suficiente para caminar alrededor de las ruinas, comencé mi descenso de regreso al bus.

El teleférico aún no estaba abierto cuando tuve que regresar, así que tuve que caminar todo el camino hacia abajo. Tardé casi una hora en llegar a la cima, pero caminar cuesta abajo es mucho más fácil y puedes llegar a la base en unos 20 minutos. 

Subimos al bus y condujimos durante unos 20 minutos hasta que llegamos a la Reserva Natural de Ein Gedi.

 

Teleférico


 

Reserva natural de Ein Gedi

Ein Gedi is a natural park located just next to the Dead Sea and the Judean Desert. Its beautiful landscapes, oasis, waterfalls and natural treasures make it stand out in a region that is predominantly deserted. The reserve is also famous because it was here where King David hid from Saul and his army. 

The reserve contains vast differences in elevation over relatively short distances and as a result, one of its distinguishing features is its sheer cliffs. The reserve covers an area of 1,435 hectares and it was designated a protected nature reserve in 1971. 

Two valleys run through the reserve: Wadi David in the north and Wadi Arugot in the south. Four sweet water springs flow in the reserve: David’s Spring, Arugot Spring, Shulamit and Ein Gedi springs

The combination of the reserve’s geographical location, topographic composition, warm temperatures and lack of cold days, coupled with the abundance and quality of the water, make it possible for a variety of flora and fauna, representing different geographic regions, to survive here. 

Ein Gedi es un parque natural ubicado justo al lado del Mar Muerto y el desierto de Judea. Sus hermosos paisajes, oasis, cascadas y tesoros naturales hacen que se destaque en una región predominantemente desierta. La reserva también es famosa porque fue aquí donde el rey David se escondió de Saúl y su ejército.

La reserva contiene grandes diferencias en la elevación en distancias relativamente cortas y como resultado, una de sus características distintivas son sus acantilados escarpados. La reserva cubre un área de 1.435 hectáreas y fue designada como reserva natural protegida en 1971. 

Dos valles atraviesan la reserva: Wadi David en el norte y Wadi Arugot en el sur. Cuatro manantiales de agua dulce fluyen en la reserva: el manantial de David, el manantial de Arugot, los manantiales de Shulamit y Ein Gedi.

La combinación de la ubicación geográfica de la reserva, la composición topográfica, las temperaturas cálidas y la falta de días fríos, junto con la abundancia y la calidad del agua, hace posible que puedan sobrevivir aquí una gran variedad de flora y fauna, que representan diferentes regiones geográficas

 

La entrada a Ein Gedi

 

La vegetación verde y los arroyos también lo convierten en el lugar perfecto para una caminata incluso en los meses más cálidos del año. Acceder al parque fue como un soplo de aire fresco en comparación con la temperatura en Masada. Cuando salimos de Masada, el calor se estaba volviendo insoportable, ¡aunque nuestra visita fue muy temprano en la mañana!

Ein Gedi es también uno de los mejores lugares para ver la vida silvestre de la región. En cuanto accedes a la reserva, se puede observar animales salvajes que vagan libremente entre los visitantes.

 

Vista desde Ein Gedi con el Mar Muerto al fondo

 

Entre los animales más grandes de Ein Gedi se destacan la cabra montesa de nubia (cabra salvaje) y el hyrax de roca (damanes), los cuales ya se mencionan en la Biblia:

Los montes altos son para las cabras montesas; las peñas son refugio para los damanes.
— Salmos 104:18

Las cabras viven en manadas y son famosas por su capacidad para subir colinas empinadas que les proporcionan refugio de los depredadores. El macho, más grande que la hembra, tiene barba y cuernos que se inclinan hacia atrás. Estos cuernos continúan creciendo a lo largo de su vida y alcanzan un tamaño considerable en los machos adultos.

Durante la temporada de celo (de septiembre a noviembre), se puede observar a los machos realizando el ritual de cortejo, siguiendo a las hembras con pasos torpes de baile mientras extienden sus cabezas, con los labios enrollados hacia atrás y las lenguas colgando por fuera.

Durante muchos años, se cazó la cabra montésa del desierto de Judea y su población se redujo hasta estar al borde de la extinción. Uno de los logros más impresionantes del movimiento de protección de la naturaleza en Israel fue el rescate de esta población.

 

Familia de cabras montesas

 

Durante la caminata, también vi varios hyrax de roca o damanes. Viven en grupos en grietas de roca o en matorrales y como las cabras, son escaladores notables. Los hyrax se alimentan de las plantas, algunas de las cuales son venenosas.

Aunque son mamíferos, su temperatura corporal no es constante, cambiando de acuerdo con la temperatura ambiente. Por lo tanto, en las mañanas frías, se les puede ver tomando el sol en la cima de las rocas antes de reanudar la actividad.

 

Hyrax de roca o damán

 

Pero los aspectos más destacados de Ein Gedi son las rutas de senderismo y las cascadas. Hay diferentes rutas que puedes seguir dependiendo de cuánto tiempo quieras pasar en la reserva. Tomé el sendero Wadi David, la ruta más corta que me llevó aproximadamente una hora y media para completar.

El sendero pasa por cascadas y piscinas que contienen una exuberante vegetación a orillas del arroyo y culmina en la cascada de David. Si llevas un traje de baño (¡muy recomendable si vas a ir al Mar Muerto después!), incluso puedes tomar un baño refrescante en los manantiales de agua.

 

 

El Mar Muerto

La última parada del día fue el famoso Mar Muerto. Había querido visitar el Mar Muerto durante años y había escuchado opiniones muy variadas, pero personalmente, no me decepcionó.

El Mar Muerto es un lago salado bordeado por Israel, los Territorios Palestinos y Jordania, ubicado a 430 metros por debajo del nivel del mar, siendo el punto más bajo de la Tierra. Su nombre proviene del hecho de que ninguna fauna puede sobrevivir en él, ya que es casi 10 veces más salado que el océano. 

Lamentablemente, esta maravilla única de la naturaleza disminuye cada año. Se cree que el mar se está reduciendo más de un metro cada año, por lo que podría desaparecer en los próximos años si los gobiernos locales no toman medidas.

 

Vista del Mar Muerto

 

Durante mi visita, fuimos a una playa privada para disfrutar de los famosos baños de barro y, por supuesto, flotar en sus aguas. El agua es tan densa, que es casi imposible nadar. En cuanto entras y levantas ligeramente los pies del suelo, el agua empujará tu cuerpo y ¡estarás flotando sin ningún esfuerzo!

Flotar en el Mar Muerto fue definitivamente una experiencia muy extraña, especialmente la sensación de flotar y ser casi incapaz de ponerse de pie y tocar el suelo para salir del agua.

El agua es tan salada que solo puedes pasar unos minutos dentro, de lo contrario, tu cuerpo comenzará a deshidratarse. También debes tener mucho cuidado de no tocarte los ojos o incluso la boca, y no salpicar cuando estés en el agua. El agua tiene tanta sal que puedes cegarte durante varios minutos si te entra agua en los ojos, lo cual no suena divertido. A mi me entró un poco de agua en la boca por error, y ya fue suficientemente incómodo.

Ninguna visita al Mar Muerto puede estar completa sin cubrirse de barro. Debido a sus altas concentraciones de sales y minerales, se cree que es particularmente beneficioso para la piel. Sonaba un poco asqueroso, pero lo probé y fue más divertido de lo que esperaba.

 

Flotando en el Mar Muerto

 

After some relaxing time by the beach, it was time to head back to Jerusalem. My time in Israel was over, and I could only bring with me good memories from such a fascinating country full of history, culture and natural wonders. 

Next day, I would head to the other side of the border and start my fascinating 3-day visit to Jordan to explore the ancient city of Jerash, the capital Amman, the desert of Wadi Rum and the big highlight of my trip: the lost city of Petra.

Después de un tiempo de descanso en la playa, llegó el momento de regresar a Jerusalén. Mi tiempo en Israel había terminado, y solo podía traer buenos recuerdos de un país tan fascinante lleno de historia, cultura y maravillas naturales.

Al día siguiente me dirigiría al otro lado de la frontera para comenzar mi fascinante visita de 3 días a Jordania para explorar la antigua ciudad de Jerash, la capital Amman, el desierto de Wadi Rum y el gran punto culminante de mi viaje: la ciudad perdida de Petra.


 

 

Todas las opiniones son mías.


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