4 días en Jerusalén - Parte II: descubriendo la historia de Israel en la Torre de David y el Monte Sion

La tierra de Israel tiene una de las historias más extensas y complejas del mundo moderno. Desde el nacimiento y expansión de las tres principales religiones monoteístas hasta el reciente conflicto árabe-israelí, una visita a Jerusalén es la ocasión perfecta para aprender sobre el pasado antiguo y reciente de Israel. 

Tras visitar los cuatro barrios de la ciudad vieja, durante mi segundo día en la Ciudad Santa visité la Torre de David, un museo que cubre los más de 4000 años de historia en Jerusalén, así como el Monte Sion, lugar donde se encuentra enterrado el rey David y en el que tuvo lugar la Última Cena. ¡Continúa leyendo para descubrir el fascinante pasado de Israel!


Torre de David

 

Mi segundo día en Jerusalén fue tuvo lugar en el Shabat, el día santo en el judaísmo. Durante este día, el cual va desde el atardecer del viernes hasta el atardecer del sábado, todo el transporte público se detiene y la mayoría de los negocios judíos y las atracciones turísticas cierran. Sin embargo, aún quedan numerosas opciones para disfrutar de Jerusalén en este día de descanso. 

Uno de los museos que permaneció abierto durante el Shabat era la Torre de David, por lo que fue mi primera parada del día. 

La Torre de David es la antigua ciudadela de Jerusalén, y se encuentra justo al lado de la Puerta de Jaffa según entras la ciudad vieja. Su nombre viene de los cristianos bizantinos que creían que este era el lugar donde antiguamente se levantaba el palacio del rey David. La ciudadela que vemos hoy en día se construyó durante el período de los mamelucos y otomanos. 

 

Torre de David

 

En la actualidad, el complejo alberga un extraordinario museo que cubre la historia de Jerusalén desde sus orígenes hasta nuestros días. 

El museo abre todos los días de 9am a 4pm (con horarios extendidos durante los meses de verano). Los viernes cierra más pronto, a las 2pm, en preparación para el comienzo del Shabat. Las entradas tienen un precio de 40 NIS por adulto (aprox. 9.30€). Puedes combinar la entrada con el show La Noche Espectacular por 70 NIS (aprox. 16.30€) en total. Puedes comprar las entradas en línea desde la página web oficial. 

La Noche Espectacular es un show nocturno de luces y sonido que cuenta la historia de Jerusalén con proyecciones en las murallas de la ciudad vieja. Decidí comprar la entrada combinada y el show fue, como dice su nombre, verdaderamente espectacular. ¡Sin duda una experiencia que merece la pena!

 

Vistas de la ciudadela

Vistas de la Iglesia del Santo Sepulcro, Iglesia del Redentor y Cúpula de la Roca 

Torre de David

 

Historia Antigua 

Según entras en el museo, la primera exhibición cubre la historia antigua de Jerusalén. La ciudad se menciona por primera vez alrededor del año 2000 a.C, cuando era una pequeña ciudad fortificada en una colina sobre la fuente del Gihón, al sur de lo que más tarde se convertiría en el Monte del Templo.

Situada en el Creciente Fertil y extendiéndose por la costa del Mediterráneo, la antigua tierra de Israel (Canaán) funcionaba como un corredor vital entre continentes, un puente de culturas entre las dos grandes civilizaciones que la rodeaban: Egipto y los reinos de Mesopotamia. 

En la última mitad del segundo milenio a.C, los faraones egipcios gobernaron Canaán y los reyes de Jerusalén se convirtieron en sus vasallos. 

Cuando los israelitas conquistaron Canaán (aprox. 1200 a.C), el gobernador de Jerusalén era Adonisedec, quien, junto a sus aliados, fue derrotado por Josué cerca de Gabaón. Jerusalén, sin embargo, no fue capturada por los israelitas hasta los tiempos de David.

 

Mapa de Canaán

 

El segundo templo

En el verano del 70 d.C, Jerusalén fue sitiada y capturada por el ejército romano bajo las órdenes de Tito, hijo del emperador Vespasiano. El Templo de Jerusalén, pilar de la religión judía, fue quemado, y la ciudad fue destruida.

Cuando el emperador Hadriano visitó la región en el 131 d.C, decidió construir una ciudad pagana sobre las ruinas de Jerusalén, llamada Aelia Capitolina. Este plan y otros duros decretos provocaron una rebelión entre los judías en el 131 d.C, liderada por Bar Kochba. Los romanos tardaron tres años para suprimir el levantamiento. 

En el 136 d.C se estableció Aelia Capitolina y los judíos fueron expulsados de la ciudad bajo pena de muerte. En el Monte del Templo se construyó un templo en honor a Júpiter. Aelia se convirtió en una tranquila ciudad provincial, habitada principalmente por soldados. En el siglo tercero comenzó a desarrollarse una comunidad cristiana en la ciudad. 

 

Reproducción del Templo de Jerusalén

 

La expansión del cristianismo 

Bajo órdenes de Constantino el Grande, el cristianismo fue proclamado la religión oficial del Imperio Romano (312 d.C) y Jerusalén se convirtió en uno de los principales focos de los peregrinos cristianos. 

El crecimiento de la Jerusalén cristiana fue interrumpido cuando Juliano el Apóstata (361-363 d.C) restableció el paganismo. Le concedió permiso a los judíos para reconstruir su templo, pero su prematura muerte frustró sus planes. 

En el sigo V se extendió y fortificó la ciudad. En el 614 d.C, los persas capturaron Jerusalén, destruyeron sus iglesias y masacraron a sus habitantes. Fueron derrotados en el 629 cuando los bizantinos recuperaron la ciudad, pero nueve años más tarde, los ejércitos del islam entraron en Jerusalén, terminando con el período bizantino. 

 
 

La llegada del islam y los cruzados

En el 638 d.C, Jerusalén se rindió de forma pacífica a los seguidores del islam, y la ciudad permaneció gobernada por los musulmanes durante cuatrocientos años. Los cristianos recibieron permiso para practicar su fe, y los judíos pudieron regresar a Jerusalén.  

La dinastía de los Omeyas, quienes gobernaron desde Damasco desde el 660 al 750 d.C, transformó Jerusalén en la tercera ciudad sagrada del islam, tras Meca y Medina. Durante el largo periodo de gobierno musulmán, el islam se convirtió en la religión dominante de la ciudad y el árabe en la lengua principal. Esta situación terminó en 1099 cuando la ciudad fue conquistada por los cruzados. 

Las tropas cruzadas llegaron a Jerusalén tras la solicitud del Papa Urbano II de liberar los templos cristianos de los musulmanes. La ciudad fue conquistada tras un breve pero implacable asedio, tras el cual los musulmanes y judíos fueron masacrados. 

Jerusalén se convirtió en la capital del Reino Latino de Jerusalén. Sus habitantes eran europeos y cristianos del este. Las mezquitas se convirtieron en iglesias y la ciudad se extendió para alojar a los devotos peregrinos que llegaron de todo el mundo hasta 1187, cuando los cruzados perdieron Jerusalén a manos de Saladino, gobernador de Egipto y Siria. 

 

Maqueta de la Cúpula de la Roca

 

Mandato británico de Palestina

Tras otra invasión musulmana, en 1917 cuatrocientos años de gobierno otomano en Jerusalén llegaron a su fin cuando el General Allenby entró en la ciudad vieja y proclamó la libertad de culto. Durante los 30 años de mandato británico, Jerusalén se convirtió de nuevo en la capital de Palestina. 

Durante la gran parte del gobierno británico, hubo constantes matanzas debido a la resistencia árabe contra las aspiraciones de los judíos de establecer un estado judío en Eretz Israel. En 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas votó para terminar con el mandato británico y dividir Eretz Israel entre árabes y judíos. Inmediatamente después comenzó la Guerra de Independencia.

Tras la Guerra de Independencia, Jerusalén permaneció dividida. La frontera cortaba el corazón de la ciudad y pasaba por medio de barrios, calles y hogares. Jerusalén fue dividida por muros, vallas de alambre, puestos militares y campos de minas. En junio de 1967, tras la Guerra de los Seis Días, la ciudad fue reunificada bajo control Israelí. 

 

Parte del muro de cemento que dividía Jerusalén oriental y occidental


Monte Sion

 

La Torre de David es de lejos uno de los mujeres museos que puedes encontrar en Jerusalén si estás interesado en descubrir la fascinante historia de una ciudad tan especial.

Tras asimilar toda la información, dejé la torre y me dirigí dirección sur hacia el Monte Sion, mi segunda parada del día. 

La colina se sitúa al lado del barrio armenio, justo fuera de las murallas de la ciudad tras cruzar la Puerta de Sion. Esta puerta fue construida durante la época del Sultán Suleimán el Magnífico en el siglo XVI. En árabe toma el nombre de Bab al-nabi Daoud debido a su proximidad a la tumba del rey David.

 

Puerta de Sion

 

El Monte Sion ya se menciona en la Torá, y durante siglos ha sido un símbolo de la tierra prometida. De aquí es de donde proviene la palabra sionismo (un movimiento que busca el restablecimiento y protección de una nación judía en la tierra de Israel). El monte guarda uno de los lugares más sagrados para los judíos: la tumba del rey David

El complejo tiene tres estancias, con la entrada sirviendo como sinagoga. Aquí es donde, de acuerdo a la tradición cristiana, Jesús lavó los pies a sus discípulos durante la Última Cena. 

La tumba, que actualmente se encuentra vacía, conmemora el lugar donde fue enterrado el rey David y es uno de los lugares de peregrinaje más sagrados tras el Muro Occidental. 

Justo fuera de la tumba se encuentra la estatua del rey David tocando el harpa. La estatua ha sido un símbolo muy controvertido durante años, ya que los ortodoxos judíos creen que las estatuas e iconos no deberían ser venerados, y no están de acuerdo con que la estatua se sitúe tan cerca de un lugar sagrado. 

La estatua ha sido vandalizada en numerosas ocasiones, lanzándole tinta negra e incluso rompiéndole la nariz. 

 

Entrada a la tumba

Tumba del rey David

Estatua del rey David

 

El segundo lugar de interés en el Monte Sion es el Cenáculo, o la sala de la Última Cena.

De acuerdo al cristianismo,  esta es la planta alta donde Jesús y sus discípulos realizaron la Cena de Pascua (la Última Cena), en la que se basan los ritos de la eucaristía. El nombre de la sala, Cenáculo, viene de la palabra latina para comedor. 

De acuerdo a los Evangelios, durante Pentecostés, siete semanas tras la Resurrección, los discípulos se reunieron. Sentados en este Cenáculo, fueron inspirados por el Espíritu Santo "y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse" (Hechos, 2:4), y desde entonces expandieron la fe cristiana entre todas las naciones. 

La sala de la Última Cena era parte de la Iglesia de Sion del 390 d.C, así como la iglesia construida sobre sus ruinas por los cruzados en el siglo XII. La sala en su forma actual fue construida en el siglo XIV y preserva elementos arquitectónicos y esculturales del período de las cruzadas. 

Durante el dominio otomano, la sala se convirtió en una mezquita. En el muro sur se construyó un nicho para el rezo (mihrab) dedicado al rey David.

 

Sala de la Última Cena

Árbol de la vida

Mihrab

 

El último punto destacado en el Monte Sion es la Abadía de la Dormición. Esta iglesia  y abadía católica está dirigida por la orden benedictina y fue terminada en 1910. Conmemora el lugar la dormición de la Virgen María (la ascensión a los cielos sin pasar por la muerte).

Tanto el interior como el exterior son increíblemente sorprendentes y merecen una visita. La abadía fue, con diferencia, la iglesia más bonita que vi durante mi visita a Jerusalén tras la Iglesia del Santo Sepulcro. 

 

Abadía de la Dormición

Capilla en la Abadía de la Dormición

Interior de la abadía

 

La visita a la Torre de David y el Monte Sion me tomaron toda la mañana. A pesar de que originalmente tenía planeado pasar la tarde visitando el yacimiento arqueológico de la Ciudad de David, no me di cuenta que estaba cerrado durante el Shabat hasta que llegué a la misma puerta.

En un rápido cambio de planes, decidí volver al barrio musulmán y caminar la Via Dolorosa: el camino seguido por Jesús desde su condena hasta la crucifixión en el Gólgota, hoy en día uno de los más importantes recorridos de peregrinaje cristiano. 

 

 Dónde dormir en Jerusalén

Abraham Hostel Jerusalem

Abraham Hostel Jerusalem

Al igual que durante el resto de mi visita a Israel, también elegí el Abraham Hostel para mi estancia en Jerusalén. 

El hostal era bastante similar al de Tel Aviv: un edifico enorme y moderno situado en pleno centro de Jerusalén occidental y a tan solo unos minutos a pie de la ciudad vieja. Este hostal también ofrece cuartos tanto privados como compartidos, todos con desayuno y baños propios.

El Abraham Hostel de Jerusalén incluye un bar que abre los siete días de la semana donde puedes disfrutar de unas bebidas o pedir comida a precios muy asequibles tras explorar la ciudad de Jerusalén. También te puedes relajar en la terraza; el ambiente era increíble y perfecto para conocer y conversar con otros huéspedes.

En recepción puedes encontrar un centro de viajeros donde puedes reservar numerosas visitas de uno o varios días por todo Israel, los Territorios Palestinos e incluso Jordania. Yo mismo me uní a varias de estas visitas y todas ellas merecieron muchísimo la pena. 

Al igual que durante mi estancia en el Abraham Hostel de Tel Aviv y Nazaret, mi experiencia en Israel no hubiera sido la misma si no me hubiese quedado en el Abraham Hostel de Jerusalén. No importa si estás viajando solo o en un grupo, puedo decir con confianza que Abraham Hostel es sin duda uno de los mejores hostales en los que me he hospedado.

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Todas las opiniones son mías. 


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