4 días en Jerusalén - Parte I: los cuatro barrios de la ciudad vieja

Ciudad santa para judíos, musulmanes y cristianos, ninguna otra ciudad en el mundo tiene tanto significado para tanta gente. Con más de 4000 años de historia, Jerusalén no solo ha presenciado algunos de los principales eventos que han marcado el curso de la humanidad, sino que también guarda los lugares más sagrados para las tres principales religiones monoteístas.

Durante mi primer día en la Ciudad Dorada, estuve explorando las estrechas calles de la ciudad vieja para descubrir sus cuatro barrios: judío, musulmán, cristiano y armenio. Durante mi visita me topé con el Muro Occidental, lugar sagrado para los judíos; la Iglesia del Santo Sepulcro, donde se cree que Jesús fue crucificado, ungido y enterrado; así como los zocos y mercados del barrio musulmán. Pero, ¿es realmente Jerusalén tan especial como dicen?


Por qué Jerusalén es tan relevante

 

La importancia de Jerusalén se remonta a los tiempos del rey David, quien hizo de Jerusalén la capital de su reino y el principal centro religioso judío ya en el año 1003 a.C. 

Fue en Jerusalén donde se erigió el Templo de Salomón, el lugar más sagrado en el judaísmo y donde se cree que se guardaba el Arca de la Alianza: un cofre cubierto de oro que contenía las tablas de los Diez Mandamientos

Desde entonces, la ciudad ha sido invadida en innumerables ocasiones: desde los babilonios que destruyeron el Primer Templo en el 586 a.C, reconstruido 50 años más tarde una vez se les permitió a los judíos volver a la ciudad; hasta los romanos que destruyeron el Segundo Templo en el 70 d.C. Este evento supuso un giro histórico para el pueblo judío, quien desde entonces ha buscado regresar a Jerusalén para reconstruir su añorado templo, del cual hoy en día solo queda el Muro Occidental

Fue también durante el control romano de Jerusalén cuando Jesús fue condenado a muerte y crucificado en el Gólgota, un lugar situado a las afueras de los muros de Jerusalén y donde hoy se levanta la Iglesia del Santo Sepulcro

De acuerdo al islam, fue desde el Monte del Templo que el profeta Mahoma ascendió a los cielos en el 621 a.C, convirtiendo a Jerusalén en la tercera ciudad más sagrada del islam. La ciudad fue conquistada posteriormente por los musulmanes en el 637, y reconquistada por los cruzados en 1099 durante su misión para devolver la Tierra Santa a los cristianos. 

Administrado por las autoridades británicas hasta 1948, Jerusalén Este (donde se sitúa la ciudad vieja y los principales lugares sagrados) fue originalmente cedido al Estado Palestino que iba a crearse tras la partición de la Palestina británica

Sin embargo, tras la Guerra de los Seis Días en 1968, la parte oriental de la ciudad fue anexionada por Israel, quien aún administra tanto el este como el oeste de la que hoy en día es la capital del Estado de Israel. Jerusalén es, de hecho, el principal foco de conflicto entre israelíes y palestinos, pues ambos consideran que debería ser la capital de su propio estado. 

 

Día 1: la ciudad vieja

 

Tras casi una semana visitando la costa oeste y las ciudades árabes del norte, había llegado el momento de explorar la ciudad con la que había estado soñando desde que aterricé en Israel: la Ciudad Santa de Jerusalén. 

Para aprovechar al máximo mi visita, decidí unirme al tour en inglés gratuito de Jerusalén con Sandemans. Mi guía, Ryan, era increíblemente divertido y conocedor de Jerusalén, lo que hizo aun más interesante la compleja historia de una ciudad tan especial. 

Durante el tour visitamos la mayoría de lugares desde el exterior, pero tuve suficiente tiempo para poder regresar más tarde y visitar el interior con mucho más conocimiento de su historia y significado. 

La visita comenzó justo al lado de la Puerta de Jaffa, en el extremo oeste de las murallas de Jerusalén. Se llama así ya que era el comienzo de la carretera al puerto de Jaffa. Su nombre en árabe, el cual significa Puerta de Hebrón, indica que el comienzo de la carretera a Hebrón, la antigua ciudad de los patriarcas, también comenzaba aquí. 

 

Puerta de Jaffa

 

Tras cruzar las murallas y entrar en la ciudad vieja, mi primera visita fue el barrio cristiano. Con aproximadamente 40 lugares santos para el cristianismo, el barrio se construyó alrededor de la Iglesia del Santo Sepulcro, el lugar más sagrado en la religión cristiana y situada en pleno centro del barrio. 

La iglesia, originalmente construida en el 335 a.C, se sitúa en el lugar bíblico donde los cristianos creen que se encuentra el Calvario o el Gólgota, sitio en el que Cristo fue crucificado, enterrado y resucitó. 

La iglesia fue encargada por Helena, madre del Emperador Constantino, cuando visitó la ciudad de Jerusalén unos 300 años después de la crucifixión y encontró lo que consideró era el Santo Sepulcro. La construcción actual ha sido reformada durante los siglos, principalmente durante el Imperio Bizantino y el período de las cruzadas. 

 

Iglesia del Santo Sepulcro

 

Nada más entrar a la iglesia me topé con la Piedra de la Unción, el lugar que conmemora donde Jesús fue ungido antes de su entierro. 

La piedra está siempre rodeada de peregrinos de todas partes del mundo, los cuales se arrodillan frente a la piedra y vierten aceites en las que frotan cruces, estampas y pañuelos para así bendecirlos. 

A pesar de que no me considero una persona religiosa, tengo que admitir que la experiencia fue realmente impresionante y memorable. 

 

Piedra de la Unción

Lámparas iluminando la Piedra de la Unción

Peregrinos rezando frente a la Piedra de la Unción

 

A la derecha de la Piedra de la Unción y subiendo las escaleras hasta el segundo piso llegué a la Capilla del Calvario

La capilla se divide en dos secciones: la primera es donde se cree que Jesús fue despojado de sus ropas y clavado en la cruz. En la segunda sección puedes encontrar la Roca del Calvario, el lugar de la crucifixión. 

En la parte inferior de la iglesia se encuentra la Capilla de Santa Helena, una iglesia armenia construida en honor a la madre del Emperador Constantino para conmemorar el descubrimiento del Santo Sepulcro cuando se encontraba buscando la Vera Cruz en Tierra Santa. 

 

Capilla del Calvario

Roca del Calvario

Capilla de Santa Helena

 

En la iglesia se pueden encontrar numerosas capillas, la mayoría de ellas administradas por diferentes denominaciones cristianas. Pero la nave principal es la Tumba del Santo Sepulcro, también conocido como Edículo.

La Tumba del Santo Sepulcro se cree que es el lugar donde Jesús fue enterrado. Situada justo debajo de la gran cúpula de la iglesia, el Edículo tiene dos diferentes espacios: el primero contiene la  Piedra del Ángel, un fragmento de la piedra que se usó para sellar la tumba, y la segunda es la propia tumba. 

La estructura fue totalmente restaurada en 2017 para protegerla de los daños sufridos durante los años y restaurarla a su máximo esplendor. Es posible acceder el Edículo y ver la tumba desde el interior, sin embargo, puedes esperar colas interminables que pueden durar varias horas. 

 

Cúpula de la Iglesia del Santo Sepulcro

Edículo

Tumba del Santo Sepulcro

Katholikón de la iglesia

Velas en la Iglesia del Santo Sepulcro

 

Dejando atrás el barrio cristiano, me adentré en el barrio musulmán, el mayor y más densamente poblado de los cuatro barrios. 

Algunos de sus monumentos más destacados incluyen el Monte del Templo con la Mezquita Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca, así como la Vía Dolorosa, la cual comienza en este barrio. 

Sin embargo, dejé estos lugares para los próximos días que pasaría explorando Jerusalén. Durante mi primer día en la ciudad vieja, decidí centrarme en los zocos y mercados del barrio musulmán, donde puedes encontrar algunos de los mejores souvenires de la ciudad, así como muy buenas y variadas opciones para comer. 

 

Zoco en el barrio musulmán

 

Continué mi vista con el barrio judío, situado en la parte sureste de la ciudad vieja. Aquí se encuentran la mayoría de las sinagogas y yeshivás (escuelas de estudio de los textos judíos) dentro de las murallas 

Al entrar en el barrio judío, uno de los principales lugares de interés es el cardo. Muchas ciudades romanas tenían un cardo: una gran vía pública con dos filas de columnas, la cual cortaba la ciudad de norte a sur. El cardo fue la principal avenida comercial de Jerusalén durante casi 500 años. 

Los restos de la sección norte datan del período romano (siglos II-III d.C). Los restos de la parte sur corresponden al período bizantino (siglo VI d.C). 

 

El cardo

 

Pero la principal atracción del barrio judío es el Muro Occidental, también conocido como Muro de las Lamentaciones. Durante los últimos 2000 años, el Muro Occidental se ha convertido en el centro de la memoria y añoranza del pueblo judío. La estructura es el único muro del Segundo Templo que sobrevivió la destrucción por los romanos, haciéndolo el lugar más sagrado para el pueblo judío. 

La muralla que vemos hoy en día fue construida para aguantar el lado occidental del Monte del Templo, donde se levantaba el Templo de Salomón. La tradición judía cuenta que el Monte del Templo fue el centro de la creación, y en el centro de la montaña se sitúa la Piedra de la Fundación del mundo, donde Adán fue creado. Fue en este mismo lugar donde Dios ordenó a Abrahán sacrificar a su hijo Isaac y donde se guardaba el Arca de la Alianza

Nuestro guía nos llevó hasta un mirador desde el cual se podía apreciar el Muro Occidental, así como el Monte del Templo con su dorada Cúpula de la Roca y la Mezquita Al-Aqsa. 

 

Muro Occidental y Monte del Templo

 

De acuerdo a la tradición judía, la Presencia Divina nunca dejó el Muro Occidental tras la destrucción del Segundo Templo, razón por la cual los judíos aún rezan a diario frente al muro, y las sinagogas de todo el mundo están orientadas hacia la ciudad de Jerusalén. 

Mi visita tuvo lugar un viernes, justo unas horas antes del comienzo de la celebración del shabat. El ambiente en el Muro Occidental era increíble: judíos ortodoxos rezando con sus mejores ropas, grupos de niños cantando en coro... nunca he sentido algo tan especial en mi vida, es algo que hay que experimentar en persona para poder entenderlo.

Como dice la tradición, dejé una nota con mis deseos en las grietas del Muro Occidental con la esperanza de que Dios los conceda. Esta tradición es muy común no sólo entre los judíos, sino también entre todos los visitantes de Jerusalén, no importa si eres creyente o no.

 

Judíos ortodoxos rezando en el Muro Occidental

Preparándose para el shabat

Muro Occidental

 

En comparación con el resto de la ciudad vieja, el barrio judío era sorprendentemente tranquilo y mucho más residencial. Una de las zonas más animadas era la plaza que rodeaba la Sinagoga Hurva, otro punto de interés del barrio judío. 

La sinagoga fue fundada originalmente a comienzos del siglo XVIII y destruida por los musulmanes tan solo unos años más tarde. Permaneció destruida por más de 140 años, y se empezó a conocer como hurva"la ruina".

A mediados del siglo XIX la sinagoga fue reconstruida como la principal sinagoga askenazí de Jerusalén, siendo destruida de nuevo por la Legión Árabe tras la guerra árabe-israelí de 1948. El edificio que podemos apreciar hoy en día pertenece a la reconstrucción llevada a cabo en 2010. Además de su hermoso interior, dentro podemos apreciar el hejal más grande del mundo (el gabinete que contiene los rollos de la Torá).

 

Sinagoga Hurva

 

El último de los cuatro barrios que visité fue el barrio armenio. Armenia fue el primer país que adoptó el cristianismo como su religión oficial ya en el siglo IV, y desde entonces, sus monjes se han asentado en Jerusalén. 

Hoy en día, la comunidad armenia de Jerusalén está en decadencia, debido principalmente a las restricciones impuestas por Israel (los armenios que viven en Jerusalén son considerados palestinos tanto por Israel como por las Naciones Unidas).

El principal punto de interés del barrio armenio es la Catedral de Santiago, una iglesia armenia del siglo XII y sede del Patriarcado Armenio de Jerusalén

También no te puedes perder el Monasterio de San Marcos, una iglesia ortodoxa siríaca del siglo VI construida sobre la casa de María, madre de San Marcos el Evangelista. Algunas denominaciones cristianas consideran que fue aquí donde tuvo lugar La Última Cena, aunque la gran mayoría sitúan este evento en el Cenáculo en el Monte Sion

 

Monasterio de San Marcos

 

Visitar los cuatro barrios de la ciudad vieja fue una experiencia como nunca he tenido antes. Estar rodeado de algunos de los lugares más sagrados para las principales religiones de la tierra fue un sentimiento que nunca he sentido en mis numerosos años de viajes. ¡Es totalmente cierto cuando dicen que Jerusalén tiene algo especial! 

Durante el resto de mi estancia volví de nuevo a la ciudad vieja para explorar sus tesoros escondidos, pero también salí de las murallas para visitar los numerosos lugares históricos y bíblicos que Jerusalén tiene para ofrecer. Al día siguiente, mi visita continuaría con la Torre de David, el Monte Sion y caminar por la Vía Dolorosa.

 

Dónde dormir en Jerusalén

Abraham Hostel Jerusalem

Abraham Hostel Jerusalem

Al igual que durante el resto de mi visita a Israel, también elegí el Abraham Hostel para mi estancia en Jerusalén. 

El hostal era bastante similar al de Tel Aviv: un edifico enorme y moderno situado en pleno centro de Jerusalén occidental y a tan solo unos minutos a pie de la ciudad vieja. Este hostal también ofrece cuartos tanto privados como compartidos, todos con desayuno y baños propios.

El Abraham Hostel de Jerusalén incluye un bar que abre los siete días de la semana donde puedes disfrutar de unas bebidas o pedir comida a precios muy asequibles tras explorar la ciudad de Jerusalén. También te puedes relajar en la terraza; el ambiente era increíble y perfecto para conocer y conversar con otros huéspedes.

En recepción puedes encontrar un centro de viajeros donde puedes reservar numerosas visitas de uno o varios días por todo Israel, los Territorios Palestinos e incluso Jordania. Yo mismo me uní a varias de estas visitas y todas ellas merecieron muchísimo la pena. 

Al igual que durante mi estancia en el Abraham Hostel de Tel Aviv y Nazaret, mi experiencia en Israel no hubiera sido la misma si no me hubiese quedado en el Abraham Hostel de Jerusalén. No importa si estás viajando solo o en un grupo, puedo decir con confianza que Abraham Hostel es sin duda uno de los mejores hostales en los que me he hospedado.

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Todas las opiniones son mías. 


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