Visitando Beirut, la parís de Oriente Medio

Cuando decidí viajar a Líbano en el último minuto, todos pensaron que me había vuelto loco. Desafortunadamente, Beirut recibe una muy mala prensa debido a su reciente pasado y los conflictos aún en curso en los países vecinos.

Lo que encontré es un país muy moderno con una capital increíblemente interesante, que mezcla estilos de Oriente Medio y Europa. ¡Por una buena razón Beirut es conocida como la 'París de Oriente Medio'! Si tienes curiosidad acerca de lo que esta ciudad tiene para ofrecer, ¡echa un vistazo a este artículo!


Beirut

 

Toda la ciudad de Beirut está bordeada por el mar Mediterráneo, así que me dirigí directamente a la avenida General de Gaulle que conecta la Corniche con las Rocas de la Paloma, uno de los principales símbolos de Beirut.

En esta parte de la ciudad es especialmente notable el daño infraestructural que los conflictos recientes han causado a la ciudad.

 

Edificios en la Avenida Charles de Gaulle

 

Vale la pena recordar que el último conflicto ocurrió en 2006, cuando Israel ocupó el sur del Líbano después de que Hezbolá lanzase un ataque con cohetes hacia algunas posiciones militares y ciudades del norte de Israel, lo que provocó un conflicto militar de 34 días en el que Israel bombardeó el aeropuerto y los principales puertos de Beirut.

Tratando de encontrar mi camino, un hombre local amablemente nos llevó a un club deportivo para que pudiéramos disfrutar de las vistas de la ciudad y el mar. Este fue solo el primer ejemplo de la hospitalidad y la disposición de ayudar por parte del pueblo libanés que encontraré durante mi viaje.

 

Pescador local

 

El club deportivo, aunque estaba muy deteriorado, ofrecía una perspectiva completamente diferente de la ciudad que hizo que la zona fuera especialmente interesante.

 

Club deportivo de Beirut

 

A la vuelta de la esquina llegué a uno de los símbolos más fácilmente reconocibles de Beirut: las Rocas de Paloma, también conocidas como Rocas de Raouché.

La formación se compone de dos rocas que parecen dos gigantescos centinelas frente al paseo marítimo. Las rocas son una atracción muy popular y la zona estaba llena de turistas y lugareños disfrutando de las vistas.

 

Rocas de la Paloma

 

Mi siguiente parada fue el centro de Beirut, el núcleo histórico de la ciudad. La distancia desde las rocas es bastante larga, ya que tomará al menos 40 minutos para llegar, pero se puede hacer a pie.

De camino, aproveché para visitar la calle Hamra. Se trata de las calles principales de Beirut y solía conocerse como los Campos Elíseos de Beirut en los años 90, principalmente debido a los numerosos cafés, restaurantes, teatros y tiendas que solían atraer a visitantes de todo el mundo.

La calle no era tan impresionante como esperaba, especialmente porque la visité temprano en la mañana, pues el área es mucho más animada por la noche.

 

Centro de Beirut

 

A medida que te acercas al centro de Beirut, la atmósfera de la ciudad cambia completamente en comparación con la zona costera. La policía y las barricadas llenan todo el núcleo histórico, lo que hace que sea extremadamente confuso ir de un lugar para otro sin que te impidan pasar y tener que encontrar una ruta alternativa.

Nos habían advertido de que la fotografía no estaba permitida en el centro de Beirut, pero esto no es del todo cierto. Debido a la alta seguridad, debes tener especial cuidado al tomar una foto para asegurarte de que no estás fotografiando a un policía o un edificio oficial, pero aparte de eso, no hay ningún problema por fotografiar los principales lugares turísticos. En caso de duda, esa solo preguntar antes de hacer una foto.

Cuando nos acercamos al centro de la ciudad, uno de los edificios que me llamó la atención fue la Iglesia de San Luis de los Capuchinos. Construida en 1864 y siguiendo el rito latino, destaca por su campanario de color rosado, que contrasta con la hermosa parte inferior de piedra.

 

Iglesia de San Luis de los Capuchinos

 

Beirut fue conquistada por el Imperio Romano en el año 64 a.C., después de que la ciudad fenicia de Biruta fuera destruida. Conocido como Berytus por los romanos, se convirtió en una de las ciudades más prominentes del Imperio Oriental.

Gracias a este rico pasado, justo en el centro de la ciudad todavía es posible admirar los restos de un baño romano, que se usa hoy en día como un espacio de espectáculos en ciertas ocasiones.

 

Restos del baño romano

 

Justo en la cima de una colina detrás de los baños romanos se encuentra el Grand Serail, la sede del Primer Ministro del Líbano.

El edificio original se remonta a la época otomana, pero ha sido restaurado recientemente para recuperar su aspecto original. Todo el área alrededor del Grand Serail está fuertemente protegida por la policía y rodeada de alambre de púas, lo que hace que sea casi imposible acercarse al edificio. Aún así, es posible apreciarlo desde la parte baja de la ciudad.

 

Grand Serail

 

El Líbano es un país sorprendentemente diverso donde la población está dividida casi por partes iguales entre musulmanes (chiítas y sunitas) y cristianos. De hecho, me sorprendió bastante la cantidad de edificios cristianos dispersos por toda la ciudad.

Esta diversidad se refleja claramente en la calle El Amir Bachir, donde se encuentra la Catedral Maronita de San Jorge justo al lado de la Mezquita de Mohammed Al-Amin.

 

Catedral Maronita de San Jorge & Mezquita de Mohammad Al-Amin

 

La Catedral de San Jorge Maronita es la Arquidiócesis de Beirut y uno de los principales templos del cristianismo en la ciudad, inspirada en la Basílica de Santa María la Mayor en Roma.

La Mezquita de Mohammad Al-Amin, también conocida como la Mezquita Azul, fue terminada en 2007 por Rafik Hariri, ex Primer Ministro del Líbano. Esta mezquita sunita, diseñada en un estilo otomano, es uno de los edificios más impresionantes y hermosos de la ciudad, con sus cuatro minaretes de 72 metros de altura y la cúpula azul que se eleva a más de 42 metros.

 

Mezquita de Mohammad Al-Amin

 

Si el exterior del edificio es impresionante, especialmente cuando el sol se refleja en la piedra amarilla, el interior es absolutamente sensacional con sus enormes lámparas de araña y una decoración increíblemente detallada en rojo y azul.

 

Interior de la Mezquita de Mohammad Al-Amin

 

Durante la Guerra Civil Libanesa, que duró 15 años de 1975 a 1990, la ciudad de Beirut fue dividida por la Línea Verde, separando el área mayoritariamente musulmana en el oeste del área cristiana en el este.

Esa línea de demarcación pasaba por la Plaza de los Mártires, llamada así en los años 30 para conmemorar a los mártires asesinados cuando el Líbano estaba bajo control otomano.

Justo en el centro se encuentra el Monumento a los Mártires, instalado en los años 60 como un homenaje a todos los mártires ejecutados en ese mismo lugar en 1916 por orden de los soldados otomanos.

La estatua todavía tiene numerosos agujeros de bala de la Guerra Civil que se han mantenido como recordatorio de estos tiempos.

 

Plaza de los Mártires

 

Una de las calles más encantadoras de Beirut es la Rue Weygand. Los zocos de Beirut se encuentran aquí, lo que convierte a la zona en uno de los principales distritos comerciales de la ciudad.

Al principio de la calle también se puede encontrar la Mezquita de Emir Assaf, una característica mezquita otomana con un techo de cinco cúpulas construida originalmente a fines del siglo XVII.

 

Rue Weygand con la Mezquita de Emir Assaf a la izquierda

 

Después de caminar alrededor de la plaza principal del centro de Beirut sin poder entrar, ya que la policía había bloqueado el acceso, finalmente logré cruzar las barricadas tras pedir permiso y asegurar que solo era un turista.

El centro de Beirut es un área increíblemente interesante y hermoso, y para mi sorpresa, está casi desierto. La arquitectura nos recuerda a algunas de las principales capitales europeas, mezclando el estilo con ese toque característico de Oriente Medio.

 

Centro de Beirut

 

Si el centro de Beirut estuviese ubicado en otro lugar, una multitud de turistas estaría caminando por sus calles y llenando los bares y tiendas (la mayoría de ellas cerradas). Es una pena que la mala reputación de este país desaliente a tanta gente de visitar una ciudad tan peculiar.

La parte más representativa del centro de Beirut es la plaza Al Nejmeh, también conocida como Place de l'Étoile, una hermosa plaza famosa por su arquitectura Art Deco.

Aquí también puede encontrar la Torre del Reloj, otorgada al Líbano como regalo en 1930 por un migrante libanés-brasileño.

 

Torre del Reloj

 

Mi última parada en Beirut fue en el Museo Sursock. Este museo de arte moderno y contemporáneo se construyó en lo que solía ser la villa privada de Nicolas Ibrahim Sursock, un rico aristócrata de Beirut de principios del siglo XX.

Incluso si no estás interesado en el arte moderno, el edificio merece una visita rápida, ya que es una de las pocas villas restantes de su época en Beirut.

 

Museo Sursock


¿Es Beirut seguro?

La respuesta más rápida es . A pesar de que mi estancia fue bastante corta, no me sentí inseguro en ningún momento durante mi visita, y de hecho, a veces la ciudad se parecía a cualquier otra capital europea y, definitivamente, mucho más moderna que muchos otros países del Magreb o de Medio Oriente, incluyendo destinos tan populares como Turquía.

Es cierto que algunas zonas de la ciudad, principalmente el centro de Beirut, están llenas de policías y de controles de seguridad, y muchas de las calles y edificios gubernamentales están bloqueados por barricadas y alambre de púas, lo que te hace sentir más consciente de dónde te encuentras.

Hoy en día, cualquier país está bajo la amenaza del terrorismo y el Líbano no es una excepción. Sin embargo, tomando las precauciones necesarias, como visitante occidental encontré Beirut un lugar muy normal. La ciudad es sorprendente e está increíblemente subestimada en términos de turismo, por lo que definitivamente te animaría a visitarla si tienes la oportunidad.


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