5 días en San Petersburgo - Parte I: descubriendo la capital del norte de Rusia

La ciudad de San Petersburgo fue mi primera visita a Rusia, y era uno de esos sitios que desde hacía años había querido visitar.

Siempre he sentido fascinación por el Imperio Ruso, y habiendo sido San Petersburgo la residencia de los zares durante 300 años, no podía esperar para descubrir qué podía ofrecerme esta ciudad. Dediqué a la ciudad 5 días, lo que fue el tiempo perfecto para visitar no solo la ciudad sino las residencies de los zares en Peterhof y Pushkin.

¡Sigue las aventuras que tuve descubriendo los principales sitios de San Petersburgo en mi primer día en la ciudad!


Día 1

 

Me levanté temprano para aprovechar al máximo mi primer día en la antigua capital rusa. Mi apartamento estaba en el centro del distrito Admiralteysky, justo al lado del río Moika. Dirigiéndome al Palacio de Invierno caminé a lo largo del canal para disfrutar viendo los bonitos edificios que hay en ambas orillas.

 

Canal de San Petersburgo

 

Mi primera parada fue en el Almirantazgo, que destaca con su brillante aguja dorada. Son los restos del edificio original construido por Pedro el Grande como astillero y cuartel general de la Marina Imperial Rusa.

El edificio que vemos hoy fue reconstruido en el siglo XIX, manteniendo los planos originales, pero con el exterior decorado según el espectacular estilo imperial ruso. Se dice que se encuentra a alcance de cañón desde la Fortaleza de Pedro y Pablo, para que pudiera ser destruido si fuese tomado por invasores.

 

Almirantazgo

 

Justo al lado del Almirantazgo está el conjunto más bonito de San Petersburgo: la famosa Plaza del Palacio y el Palacio de Invierno.

El palacio fue diseñado a mediados del siglo XVIII por el arquitecto italiano Rastrelli, y fue la residencia de los emperadores rusos hasta la Revolución de 1917. Actualmente alberga el Museo del Hermitage, el cual visitaría en el tercer día.

En el medio de la plaza se alza la Columna de Alejandro, un monumento de 48 metros de altura con una escultura de un ángel sosteniendo una cruz coronando su cima. Justo detrás está el edificio amarillo del antiguo Estado Mayor, que rodea la parte sur de la plaza y que tiene un arco de triunfo en el centro que se dirige a la Avenida Nevsky, una de las principales avenidas de San Petersburgo.

 

Plaza del Palacio

 

El entorno era espectacular, y me alegré de haber ido temprano, antes de que la plaza se llenara de visitantes y artistas callejeros vestidos de época intentando cobrar a los turistas para hacerse fotos. ¡Definitivamente, una mejor experiencia para disfrutar de la bonita arquitectura!

Para mi visita a San Petersburgo decidí comprar el CityPass de San Petersburgo, lo que fue una excelente decisión.

CityPass de San Petersburgo

CityPass de San Petersburgo

Te da acceso a más de 25 museos, galerías y excursiones, así como descuentos en algunos restaurantes de la ciudad.

Lo recomiendo si estás pensando en entrar a los principales monumentos durante tu visita, ¡te hará ahorrar dinero! Viene además con un folleto que te da una pequeña presentación de los diferentes monumentos, e incluso la opción de descargar audio guías gratuitas escaneando un código QR.

Me paré durante unos minutos al Museo de Máquinas Recreativas Soviéticas para recoger mi pase (también te lo pueden enviar al hotel por un coste adicional) y a continuación me dirigí al primer monumento incluido en el pase, la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada.

 

Saviour on the Spilled Blood

 

Esta iglesia ortodoxa es quizá uno de los símbolos más reconocibles y destacados de San Petersburgo, y definitivamente una de las Iglesias más bonitas que visité durante mi estancia en Rusia.

La iglesia se edificó justo en el lugar donde el Emperador Alejandro II fue asesinado en 1881 por un grupo de revolucionaros, los cuales tiraron una bomba a su carro real. A día de hoy, la iglesia se ha transformada en un museo y ha dejado de ser un lugar de culto.

El interior es simplemente espectacular, pudiendo destacarse la increíble colección de mosaicos, así como los colores vívidos utilizados en la decoración. En el interior también se puede encontrar una capilla en el sitio exacto donde Alejandro II fue asesinado.

 

Interior del Salvador sobre la Sangre Derramada

 

Justo detrás la iglesia encontramos la Plaza de las Artes. Éste bonito lugar, diseñado por el arquitecto italiano Carlo Rossi en un estilo clásico, está rodeado por el Teatro Mihaylovsky a su izquierdo y por el Palacio Mihaylovsky al extremo norte.

El palacio, hoy reconvertido en el Museo Estatal Ruso, alberga una de las mayores colecciones de arte ruso. Justo a su derecha está el Museo Ruso de Etnografía, con una colección de más de medio millón de objetos relacionados con la etnografía y la cultura del antiguo Imperio Ruso.

La entrada al museo estaba incluida en nuestro pase, pero las colecciones eran enormes y no teníamos ni las ganas ni el tiempo necesario para visitarlo, así que decidimos no entrar. Aun así, es algo a tener en cuenta si se quiere explorar los numerosos museos de San Petersburgo. En cualquier caso, aunque no estés interesado en visitar los museos, la plaza vale la pena.

 

Plaza de las artes y Museo Estatal Ruso

 

Mi siguiente parada fue la Catedral de Nuestra Señora de Kazán, construida en el siglo XIX. Está inspirada en la Basílica de San Pedro de Roma, y lo cierto es que los parecidos son fáciles de ver gracias a la columnata de piedra que rodea el jardín, que tiene una fuente en su centro.

A pesar de que fue cerrada por los soviéticos y convertida en el Museo de la Historia de la Religión y el Ateísmo, hoy vuelve a ser un lugar de culto. Es por eso que no es pueden hacer fotos en el interior

El interior no es tan colorido como el de la Iglesia del Salvador de la Sangre Derramada. Es más, es bastante oscuro, pues sigue la tradición de las iglesias ortodoxas. Aun así, las columnas de 80 metros de altura lo hacen un lugar muy especial. La Catedral estaba llena de creyentes haciendo cola para besar el icono de Nuestra Señora de Kazán, uno de los símbolos religiosos más importantes y venerados en Rusia.

 

Catedral de Kazán

 

Mientras caminaba por la Avenida Nevsky, una de las calles más importantes de la ciudad, me encontré con el Palacio Stroganov. Aunque no estaba en mis planes, la entrada estaba incluida en el pase así que entré solo para ver qué me podía ofrecer ese imponente edificio de fachada rosa.

El edificio solía ser la residencia de la familia Stroganov, una de las familias aristocráticas más conocidas de San Petersburgo. El palacio en si fue una gran sorpresa. Diseñado por Rastrelli, como el Palacio de Invierno de los zares, su interior era bastante impresionante. ¡No te pierdas esta gema oculta!

 

Interior del Palacio Stroganov

 

Después de una larga mañana de visita turística, me paré para comer en la Stroganoff Steak House, aparentemente el restaurante más grande de la ciudad. ¡Si te gusta la carne es, sin lugar a dudas, tu sitio!

El menú tiene infinidad de opciones a escoger, y aunque es un poco más caro que el precio estándar ruso, disfruté mucho comiendo allí. Incluso me dieron una copa gratis de prosecco gracias al pase. Probamos una de las hamburguesas y el stroganoff ruso y NOS ENCANTÓ, un lugar muy recomendado para ir a comer.

Continué explorando San Petersburgo visitando la Catedral de San Isaac, la más grande de la ciudad. Nuestro pase incluía la visita a la catedral y la subida la columnata de la cúpula, la cual ofrece unas increíbles vistas de la ciudad.

 

Catedral de San Isaac

 

Terminada en 1858, fue la catedral más grande de Rusia hasta que la Catedral del Salvador fue reconstruida en Moscú. La cúpula, hecha de oro puro, se puede ver brillar desde casi cualquier sitio de la ciudad. Sin embargo, solo con ver el exterior, diseñado en un estilo neoclásico, uno no es capaz de imaginarse la rica decoración que le espera en el interior.

Me gustó mucho esta catedral, y aunque el interior fuera un poco similar al estilo occidental si se compara con otras iglesias de Rusia, seguía teniendo un toque que la hacía muy especial. Lo que más me cautivó fue el contraste entre el verde de la malaquita y el azul del lapislázuli utilizados en las columnas, algo que no había visto nunca en una iglesia. Una obra maestra que se debe ver.

Si aún te queda energía también puedes subir los 43 metros de las columnatas, cosa que hice y fue una gran decisión. La subida no es tan dura, y la cima ofrece una increíble panorámica de San Petersburgo.

 

Interior de la Catedral de San Isaac

Decoración interior

Vista desde la columnata de la Catedral de San Isaac

 

Finalicé mi primer día en la ciudad con un crucero por el río para disfrutar de la fantástica arquitectura y palacios a lo largo de los canales. El crucero que escogí fue el de Gala Petersburgo y Golfo de Finlandia, el cual estaba incluida en el bono. Duró una hora y media y navegó por la clásica ruta utilizada por las naves para entrar a San Petersburgo desde el Golfo de Finlandia.

Sale cada dos horas desde el Embarcadero de Admiralteyskaya, situado justo detrás de la Catedral de San Isaac, muy cerca del Palacio de Invierno.

 

Iglesia de la Sangre Derramada desde el crucero

 

Desafortunadamente ese día el crucero solo ofrecía el comentario en ruso, así que no pude entender ni una palabra de la información que dieron a lo largo del viaje. En cualquier caso, las vistas desde la embarcación eran fantásticas y fue una forma perfecta para relajarse después caminar por horas.

De vuelta al hotel también me detuve para ver la estatua de Pedro el Grande, uno de los símbolos de San Petersburgo. Fue mandada construir por la emperatriz Catalina la Grande como tributo a uno de los zares más queridos en la ciudad, pues Pedro el Grande movió la capital de Moscú a San Petersburgo en 1712. Continuó siendo la capital del Imperio Ruso hasta 1918, cuando los soviéticos la movieron de vuelta a Moscú.

 

Estatua de Pedro el Grande

 

Mi primer día en San Petersburgo había terminado, pero lo mejor estaba por llegar. Al día siguiente me embarcaría en un hidroala para visitar el antiguo Palacio de Verano de los zares en Peterhof, así como el Monasterio de Alejandro Nevsky y el Museo del Hermitage. ¡San Petersburgo aún tenía mucho que ofrecer en los siguientes cuatro días!

 

Todas las opiniones son mías.


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